Ulf Spiller de Hauenschild

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All artwork by Ulf Spiller de H.© 2001-2010 All rights reserved.

 

 

 

 

                         Hommage à Jean Miro / Henry Miller

                         The Smile at the Foot of the Ladder

                         Cada panel 61 x 46cm / 24 x 18"   

                                     

 

Ulf Spiller de Hauenschild

Aunque de Hauenschild procede de un origen tecnológico, se trata -en su manera particular- de un artista romántico. Como ingeniero aeronáutico que estudió y analizó la contrucción aerodinámica, de Hauenschild posee un conocimiento profundo de hechos científicos y fórmulas.

Como artista de Hauenschild combina sus conocimientos del mundo científico con sus percepciones de la naturaleza: el hombre ha aprendido a volar en más de una manera.

El pinta como si estuviese poseído de una pasión extraña y ajena.

El ha desarrollado su propio vocabulario visual consistente de líneas de energía, resplandor y comunicación de ráfagas y movimientos proféticos, de división y de un sistema en el que la evolución del espíritu y cada elección de un color corresponde a una intuición, que ya había dejado en adelantado huellas en el alma del artista. El resultante sentido dramático convierte sus pinturas en un tipo de país de maravillas poético en el que el artista se encuentra consigo mismo - en sueño y espíritu.

De Hauenschild tiene una percepción y una abilidad artistíca que le permite traducir sus observaciones e impresiones en experiencias visuales muy personales. Autodidacta, él tiene la técnica y la práctica para emprender cada tema sin vacilaciones, guiado solamente por su amor al arte.

Pero sus convicciones figurativas y simbólicas y su seguridad de que cada cosa puede ser recreada -incluso un sueño- le dan vigor y fuerza.

Sus pinturas no reflejan historias actuales, éstas retratan solamente las historias que viven en su interior y las que él nos invita a compartir... Todas juntas sus obras forman un diario que describe todas las paradas en su viaje fantasmagórico.

G. Fucito

 

 

 

 

Las meditaciones del coleccionista

Este artista de Montreal goza de una carrera en la escena de arte internacional desde hace algunos años.

El es uno de esos artistas que tiene sus raices en su propia personalidad y que vive su propia vida independiente, descubriendo nuevas visiones y perspectivas. El logra conseguir un equilibrio perfecto entre acontecimientos reales, fantasías y formas juguetonas. Desde el primer momento d.H. quiso dar color y forma a sus fantasías y recuerdos. D.H. crea un carnaval cósmico, un campo de juego celestial imaginario hecho de figuras entrelazadas y arabescos coloreados. El objetivo principal del artista es crear alegría y llevarnos a un mundo de ensueños y hacernos olvidar de la triste realidad de la vida cotidiana.

Aunque las figuras de d.H. viven una vida autónoma, nunca pierden el contacto con la realidad. Recuerdos, impresiones de la naturaleza y sobretodo aquellas captadas durante sus múltiples viajes (al principio como ingeniero en la industria aérea) son los factores que inspiran su espíritu creativo; así también adora los animales y la música (durante sus estudios tocaba el trombón).

El mezcla formas e ideas que originalmente proceden del reino de las fábulas y de las fantasías. Los títulos de sus obras reflejan a menudo esta asociación: "Mariposa" / "La pesadilla de Jumbo" / "El dragón amable". Otros títulos basan en cuentos como por ejemplo de Lafontaine "Liebre y tortuga" / "Rata de campo y de ciudad" etc.

De Hauenschild tiende a mezclar la realidad con la imaginación. Pero títulos como "El Payaso jugando ajedrez"/ "Jugador de las damas" o "El Pianista" demuestran la vida cotidiana.

Las formas ilustradas y los duendes de d.H. no forman una totalidad integral, se pueden comprender mejor como figuras interminadas en el sentido como Paul Klee las dio al mundo artístico "figuras que hay que completar". Se trata de figuras que estimulan la imaginación del espectador y lo dejan participar en las ideas del artista y recrear la obra de arte, improvisándola.

Formas emergen, moldean motivos, motivos se desarrollan de la forma, así como en el lenguaje se puede encontrar entrerelaciones.

D.H. es un soñador consciente cuyos sentidos siempre están atentos y alertos... El se compromete a tratar cada proyecto con mucho cuidado, lucidez y conocimiento. Estas cualidades son parte de su personalidad y de ninguna manera estorban su espontaneidad. El es un artista que simpre se imagina sus obras antes de realizarlas con esmero cuidado pero sin perder ninguno de sus impulsos creativos.

En los años noventa d. H. empezó también a trabajar con esculturas (el material es madera) y vidrieras de colores – también aquí se puede observar una gran gama de sombras y colores.

Las pinturas de d.H. que han sido descritas verdaderamente parecen benditas y propicias en un mundo que sufre perpetuamente de incertidumbre.

Al mismo tiempo las pinturas despiertan estos tan olvidados recuerdos del ser humano en el que la memoria del paraiso perdido aún existe vivamente. Las obras destapan una gran variedad de posibles relaciones entre seres humanos, animales, plantas, objetos y la naturaleza con el fin de reencontrar su unidad prístina abrazando una totalidad que probablemente solamente puede ser encontrada en el mundo del arte.

Estas formas, construcciones y seres que d.H. crea en tanta abundancia creativa con cuidado e igualmente con espontaneidad también se convierten en un símbolo perceptible de la naturaleza; esta estupenda y misteriosa naturaleza que nos regala tan generosamente el polen de las flores y que de pronto engendra el vuelo de miles de mariposas....

P. Bouchard